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Tag Archives: Lugar de ejecución

A las ocho cincuenta y nueve Bennett observaba cómo avanzaba el segundero del reloj. El cura ya habría acabado con Hawkin. Pensó en cómo se sentiría. Aterrado, sin duda; pero trataría seguramente de conservar la dignidad.
En cuanto la manecilla cruzó las doce, el reloj de la cercara iglesia dio la primera campanada de las nueve. Las puertas dobles de la celda del condenado se abrirían y Hawkin daría los últimos veinte pasos de su vida. El verdugo le ataría las muñecas con la correa de cuero.
Segunda campanada. Ahora, el verdugo avanzaría delante Hawkin, su ayudante detrás, los asesinos legales procurando mantener la calma, como si pasearan por el parque.
Tercera campanada. Ya estaría Hawkin bajo la horca, pisando la trampilla que le haría emprender su último viaje.
Cuarta campanada. El verdugo se encararía al condenado sosteniéndole erguido mientras su ayudante, agachado, le ataba las piernas.
Quinta campanada. Surge como por ensalmo la capucha de lino y el verdugo se la pone a Hawkin con la soltura que da la práctica y a partir de ese momento todo se acelera porque nadie ve los ojos implorantes, de animal aterrado,de quien va a morir al cabo de un minuto. El verdugo le ajusta bien la capucha al cuello para que el lino no se enrede es anilla de la soga.
Sexta campanada. El verdugo le pasa con cuidado la soga por la cabeza para que la anilla de cobre, que ha sustituido al clásico nudo corredizo, quede situada detrás de la oreja de Hawkin para mayor rapidez de la fractura y del proceso de dislocación que en teoría hace de la horca un procedimiento instantáneo y relativamente indoloro.
Séptima campanada. El verdugo retrocede y hace una señal a su ayudante, quien quita la chaveta de seguridad de la trampilla para que, casi simultáneamente, el verdugo accione la palanca.
Octava campanada. La trampilla se abre y Hawkin emprende la mortal caída.
Novena campanada. Se acabó.

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