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Tag Archives: Citas

Yo no concibo que quien no tiene necesidad de nada pueda amar algo; y no concibo que quien no ame nada pueda ser feliz.

Entonces dijo esa gran verdad de que, con su sola presencia, aligeraba la pesadumbre de vivir. ¿Puede decirse de alguien algo más hermoso?

Mary Rose —expuso Hitchcock— era una obra teatral de James M. Barrie que vi en Londres a principios de los años veinte. Me causó una honda impresión. En pocas palabras, es la historia de una muchacha de doce años de edad que se va de excursión a una isla en compañía de sus padres. Allí desaparece. Semanas después, la muchacha reaparece, sin dar explicaciones. Siendo ya una mujer joven, regresa a la isla con su marido y desaparece de nuevo. Está ausente durante muchos años. Entonces, cuando reaparece de nuevo, su hijo es ya todo un hombre y su marido, un hombre maduro, pero ella no ha cambiado en absoluto. Al final, ella tiene que volver, pero… ¿adonde?
»No la he olvidado. Ahora estoy intentando abordar la historia desde la perspectiva de la ciencia ficción, porque el público querrá saber adonde fue Mary Rose cuando desapareció durante veinticinco años, para luego regresar con la misma edad que contaba cuando tuvo lugar su misteriosa desaparición».

«Dos hombres viajan en un tren con destino a Escocia. Uno de ellos lleva un paquete viejo. El otro le pregunta:
—¿Qué lleva usted ahí?
—Es un MacGuffin —responde el primero.
—¿Qué es un MacGuffin?
—Es una artefacto especial diseñado para atrapar leones salvajes en las Highlands escocesas.
—Pero si no hay leones de las Highlands escocesas.
—Entonces no es un MacGuffin.
»Mire usted, el MacGuffin sólo es importante si usted piensa que es importante, y ése es mi trabajo como director, hacerle pensar que es importante».

«Lo peor de todo, sabe usted, es que ya no puedas volver a un lugar donde siempre has sido feliz», confesó, «porque temes que, en caso de hacerlo, ya no serás feliz. Y no sólo porque el lugar ha cambiado, sino porque tú mismo has cambiado».

A veces he pensado que el amor verdadero es eso. Una simple línea recta, aunque casi imposible de mantener: la de la no decepción, la de la nunca decepción.