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Al dispararse la pistola, Jesse Owens se lanzó con una buena salida, y en los primeros treinta metros fue impulsándose sin esfuerzo hasta tomar una clara delantera. En el asiento de mi lado, la matrona estaba en pie de nuevo. Se había equivocado, pensé, al describir a Owens como una gacela. Al observar cómo el negro, alto y grácil, aceleraba por la pista, convirtiendo en objeto de mofa todas las estúpidas teorías de la superioridad aria, pensé que no era nada más que un hombre, para el cual todos los demás hombres resultan sólo una molesta incomodidad. Correr como él corría era el significado de la tierra, y si alguna vez existía una raza superior, con seguridad no iba a excluir a alguien como Jesse Owens. Su victoria levantó una tremenda ovación de la multitud alemana y pensé que era consolador que la única carrera por la que gritaban fuera la que acababan de ver. Quizá, pensé, después de todo Alemania no quería ir a la guerra. Miré hacia la parte del estadio reservada para Hitler y otros altos cargos del partido, para ver si estaban allí para presenciar lo profundo de los sentimientos populares mostrados en beneficio del americano negro. Pero de los líderes del Tercer Reich no había ni señal.

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One Comment

  1. Queridos amigos: Os invito a compartir un vídeo, que fue filmado en mi intervención en el encuentro de educadores que tuvo lugar en Barcelona, con motivo de los talleres dirigidos por Noemi Paymal sobre Pedagogía 3000. Su título es “Educar más allá de las creencias: liberando al corazón”. A ver qué os parece…
    La dirección para acceder a él es: 

      Felices encuentros. Un cordial abrazo
                                          Carlos González
     P.D  Temática del vídeo:
    ¿Cómo puede un maestro empoderar a sus alumnos? O lo que es lo mismo:
    ¿Dónde está nuestro poder para cambiar las cosas que no nos gustan, para cumplir nuestros sueños….? ¿Por qué no podemos aplicar todo lo que hemos aprendido en seminarios y talleres? ¿Qué nos impide como educadores enseñar de otra manera? ¿Qué pasa con nuestro valor…? ¿A qué tememos y por qué…?
    No existe la cobardía, sino los obstáculos al valor
    Esos obstáculos están en nuestras creencias, muchas veces invisibles para nosotros mismos. Reconocerlas y saber jugar con ellas es la clave para ceder el poder al corazón, y conseguir el empoderamiento de nuestros alumnos o hijos.
    Para más información:
    http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com/


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